“QUE NO TE PARE EL MIEDO”

Ante la situación excepcional que atraviesa el país por la crisis sanitaria generada por la COVID-19, el Teléfono de la Esperanza ha reforzado su presencia. Del 13 de marzo al 4 de mayo han recibido 22.782 llamadas a través de sus 31 líneas de teléfono, lo que ha supuesto un incremento del 30 % respecto al mismo período de 2019.

También ha puesto en marcha un nuevo Servicio Telefónico de Apoyo y Asesoramiento Psicológico para personas mayores de edad, a través de la web www.compartevida.es. Se presta por Psicólogos Especialistas en Psicología Clínica, Máster en Psicología General Sanitaria o con habilitación en Psicología Sanitaria, Médicos y Psiquiatras, para abordar situaciones en las que se perciba un sufrimiento psíquico que no se pueda o sepa afrontar, en estas circunstancias de confinamiento. Ya han recibido 720 solicitudes de asistencia psicológica. Es un servicio gratuito. Una vez solicitada la consulta, le llaman para asignarle la hora de consulta y posteriormente le llamará el profesional, a la hora acordada, para realizar la intervención solicitada.

Se debe facilitar preferentemente un número de teléfono fijo (si no dispone de teléfono fijo, puede indicarnos un móvil) y prestar atención a las llamadas que reciba (números ocultos o desconocidos).

El Teléfono de la Esperanza le sigue atendiendo en sus 29 líneas de teléfonos provinciales y en los dos números nacionales (91 459 00 55 y 717 003 717), como viene haciendo desde hace 49 años, las 24 horas del día, los 365 días del año. Puede llamar cuando lo necesite.

Una crisis o una dificultad emocional que se estanca merece atención. Aquellas personas que se han visto expuestas, o que están más en contacto con las consecuencias biopsicosociales de la pandemia, presentan problemáticas más específicas con un fuerte impacto sobre el equilibrio psicológico (fallecimiento por enfermedad, pérdida de empleo, estrés laboral…). Desde un punto de vista psicológico, el miedo ha sido la emoción más determinante en estos momentos, ya que es una reacción adaptativa a una situación en la que hay riesgo para nuestra integridad física, en este caso, la enfermedad.